Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008.
Resumen
- 02/10/2008 11:13 - Y qué hago yo aquí???
- 03/10/2008 10:25 - El gato de mi cuñaó
- 06/10/2008 11:55 - El día que hice reset
- 10/10/2008 10:50 - Aprender a pensar
- 22/10/2008 18:50 - Buenos días, que desea?
- 27/10/2008 12:25 - El penúltimo sueño
02/10/2008
Y qué hago yo aquí???
No es una pregunta filosófica, es absolutamente literal. ¿Qúe hago yo escribiendo un blog? La verdad es que siempre me ha gustado escribir. Cuentos, capítulos de libros que nunca acabo, teorías sobre el comportamiento humano (soy un poco psicóloga, no como todo el mundo que lo dice porque da buenos consejos, yo hice mi carrera y me dedico a ello a 40 horas semanales), incluso cuando era pequeña escribí un librito de casi 200 folios que no tiene final porque no me decidí entre que fueran felices y comieran perdices o que todos palmaran. No voy a aburrir a nadie colgando todo lo que he escrito y no tengo nada que reivindicar, aparte de lo de siempre, curros asquerosos con sueldos bajos, la economía va fatal, el gobierno, esté quien esté, guerras, hambre, injusticias hasta límites insospechados... y una larga lista de "etecés" varios. Pero tampoco es mi intención usar este blog para quejarme de nada en concreto. Lo cierto es que me gusta mi vida. Tengo una familia estupenda (pequeñita pero estupenda), unos amigos geniales, una pareja maravillosa (que mi tiempo me ha costado encontrarla, ya contaré algo sobre eso) y un trabajo (más bien dos, que las hipotecas están muy altas) que me encanta. Así que volviendo al principio... ¿Porqué escribo esto? Supongo que soy feliz (por fin, ya era hora) y quiero gritarlo. Creo que voy a ir escribiendo como he llegado hasta aquí, mira que bien, así sobre la marcha ya se me ha ocurrido un objetivo. Pues nada, bienvenidos a todos los que querais leerme.
03/10/2008
El gato de mi cuñaó
Hace unas cuantas semanas (demasiadas ya) me llamó mi cuñado. Mi cuñado tiene un gato. Viven él y su gato tan felices juntos en un pisito viejuco del centro. Yo no tengo mucha relación con él. Con mi cuñado digo. Bueno, con su gato tampoco. No tengo relación con ninguno de los dos. La criaturita en cuestión se llama Roberto (el gato) pero tiene una cierta confusión de orientación y solo responde a un grito agudo que diga Kiti tres veces seguidas... kitikitikiti. El caso es que mi cuñado se iba a meter en obras y me llamó para que me quedara con Kiti-Roberto un par de semanas.
- Joder Santi, si fuera un perro... pero un gato... no se, llama a tu hermano a ver que dice él.
- Ya he hablado con él, me ha dicho que por él no hay problema, que te llame a ver que dices tu.
Encerronaaaaaaaaaa, será desgraciaó.
- ¿Pero cuanto tiempo va a ser?
- Poquito, un par de semanas mientras lijan las paredes y acuchillan el parquet.
- Bueno, pero no pienso llamarle Kiti.
- Pues no te va a hacer ni caso.
Y allí aparecieron Santi y Roberto-Kiti. Pues nada, que han pasado dos meses y Kiti bis doble bis sigue en mi casa y parece que se queda para rato. No nos llevamos demasiado bien. Creo que se da cuenta de que pienso que es tonto y por eso me bufa en cuanto me acerco, porque ya por lo menos me deja acercarme. Antes en cuanto me veía entrar se escondia y parecía que tenía un cajón de arena en el baño por ocupar el hueco libre que quedaba en el suelo.
- ¿Pero tienes gato?
- No, es por tener un trocito de parque en el water, ay que joderse.
El caso es que un poco tonto si que es porque no es normal que por evitarme salga el bicho corriendo de una habitación tan deprisa que se choque de morros con la puerta y termine tambaleandose por el pasillo como si estuviera borracho.
No hay quien lo meta en la jaulilla esa para llevarle al veterinario. No para de soltar pelos y se le caen mechones enteros. Yo creo que como llevaba diez años en casa de mi cuñado tan feliz y de pronto se ve en una casa extraña con gente extraña que le llama Roberto y el capullo del Santi nunca viene a verle, el animalito se pensará que le han abandonado y se ha deprimido.
- Santi, soy tu cuñada. Haz el favor de venir a por el gato, que se ha deprimido.
- Ya está la loquera, como se va a deprimir, si está con mi hermano que le conoce de toda la vida.
Ahora que ha terminado la obra se va de vacaciones y claro, con la casa recién arregladita no va a meter al gato (sera...)
- Me lo quedo hasta que vuelvas de vacaciones y en cuanto vuelvas te lo llevas.
- Ay cuñada, que grande eres!
- Y tu que poca vergüenza tienes. Por cierto, el color que le has puesto al salón es horrible ¿no quieres pintarlo otra vez? Y no te preocupes que yo me quedo con Bob.
Le encantan mis croquetas de atún. 
Gracias por vuestras bienvenidas, me han echo mucha ilu. 
06/10/2008
El día que hice reset
Hace un ratito pensaba que fue hace año y medio y resulta que ya hace dos años y tres meses!!! Que mayor estoy!! Fue el 14 de julio de 2006. Estaba yo probándome mi preciosísimo vestido de novia que me quedaba divino de la muerte, osssea, y mirándome al espejo pensé: "pero que demonios estás haciendo" (además de: "ay que ver que mona estás"). Con las mismas me fui a casa con mi vestido que ya estaba terminado y llamé a la imprenta, al hotel maravilloso (que no voy a decir nombres para no hacer publi de esos sacacuartos), a los de las flores y a todos los implicados en sacar dinero de mi boda y lo anulé todo. TODO. Me sentí tan bien... Lo siguiente fue coger el vestido y unas tijeras y hacer confeti. Nunca me había sentido tan liberada. Entonces pensé que debería avisar al novio, no fuera el hombre a presentarse vestido de pingüino en la junta municipal y se encontrara una fila de abuelitas que iban a apuntarse a las clases de pilates del ayuntamiento. Así que le llamé y le dije la fatídica frase: "Tenemos que hablar". Tras varias horas de: "te juro que no hay nadie más", "de verdad que no has hecho nada", "si es que es todo cosa mía", "simplemente no me veo viviendo esta vida" y algunas más, conseguí salir airosa de una relación (sinceramente, estupenda aunque un poco plana) de 10 años. Después llamé a mi jefe y le dije que comprendía que en colegio sus compañeros le dieran collejas pero los que ahora trabajábamos con él no teníamos la culpa y que era un explotador de mierda y alguna lindeza más y por supuesto, antes de que me despidiera, dimití. Acto seguido fui al banco con el cepillo de dientes y unas bragas limpias en el bolso y saqué un montón de pasta. Me fui al aeropuerto y pregunté a donde iba el siguiente avión que fuera más allá de las fronteras de nuestra querida España. Resultado: Roma. A las 5 horas y media de ese preciso instante estaba en frente de la Fontana de Trevi. Mi teléfono no paraba de sonar, así que lo tiré (después de haberle dicho a mi madre que estaba perfectamente, estoy loca pero soy una buena hija). Volví a las tres semanas. Las únicas personas que me hablaban eran mis padres, mi abuela (que es una cachonda mental, ya escribiré algo sobre ella) y mi mejor amiga (Esti, te quiero, eres un sol). El resto del mundo parecía odiarme. Doña perfecta, la equilibrada, se había largado sin decir nada a nadie y había vuelto sin trabajo, sin pasta, sin boda...con una mano delante y otra detrás. Era finales de agosto y me llamaron del aeropuerto. Me había dejado un neceser en el avión de vuelta. Cuando fui a buscarlo me perdí y acabé en las oficinas de Iberia. Como soy una cotorra, me encontré de pronto hablando con el jefe de personal de Iberia en la terminal. Salí de allí con un trabajo!! El que ahora es mi segundo trabajo, azafata de tierra de Iberia (en el departamento de incidencias y relaciones públicas). Por cierto, nunca recogí el neceser. A mediados de Septiembre me llamaron del Colegio de Psicólogos porque necesitaban gente especializada en psicología jurídica para trabajar en las oficinas judiciales (resulta que hay muy pocos colegiados con esa especialidad) y una semana después ya tenía dos trabajos estupendos perfectamente compatibles. Un mes después unos antiguos compañeros de la facultad (que no sabían nada de mis últimos tres meses) me llamaron porque habían abierto un centro de psicología y les habían encargado unas charlas de sexología para un congreso. Se acordaron de mí porque coincidimos en el postgrado de sexología de la facultad y ellos no tenían tiempo de hacerlas. Así que allí me fui sin ninguna gana por hacerles el favor. Pues el conferenciante anterior a mí (una charla que no tenía nada que ver con el tema, era de fotografía y arte) era el hermano de Santi (el del gato), vamos, el que viene siendo mi churri. Pues me dió el coñazo hasta que me fui con él a tomar una caña después de la conferencia y a los seis meses estábamos viviendo juntos. Mis amigos, poco a poco, fueron volviendo (los de verdad, los otros, evidentemente no) y aunque a dia de hoy siguen entender porque lo hice, están a mi lado. Lo cierto es que tuve mucha suerte, me salió muy bien pero podría haber sido un desastre aunque creo que si las cosas se hacen con convicción y sin miedo salen bien. Creo que como dijo mi madre: "Si lo has hecho sin pensar es porque ahí delante hay algo mejor para tí, mira hija, si sale con barba San Antón y si no, la Purísima Concepción". Esti (mi mejor amiga) dijo que fui muy valiente, mi ex dijo que era una egoista y todavía sigue sin dirigirme la palabra y mi abuela (85 años tiene la tía y está hecha una jabata) me regaló un predictor en cuanto llegué de Italia porque dice que las mujeres allí se quedan embarazadas solo con pisar la calle (a los tres días yo le regalé una caja de preservativos porque se iba una semana a La Manga con el Imserso y le dije que no se le ocurriera volver embarazada). Conclusión: Solo vas a vivir una vez. NO TE CONFORMES!!!!!
10/10/2008
Aprender a pensar
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.
Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. El estudiante había respondido: llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ato una cuerda muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.
Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: tomo el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.
En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?. Si, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.
Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precesión.
En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: "Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo".
En este momento de la conversación, le pregunte si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica
Aprendamos a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema, pero lo realmente interesante, lo auténticamente genial es elegir la solución más practica y rápida, de forma que podamos acabar con el problema de raíz...y dedicarnos a solucionar OTROS problemas.
22/10/2008
Buenos días, que desea?
He ido a la peluquería. Hasta ahí normal. El caso es que estaba aburrida de mis pelos (morenos, larguísimos y rizados) y le he dicho a la peluquera que hiciera algo diferente, original, que lo que quisiera. La mujer ha entrado en trance y yo me he empezado a arrepentir cuando he visto rizos de 40 centímetros callendo al suelo. Resultado, soy rubia, tengo el pelo cortísimo y mas lácio que los chinos. A mi no es que me importe mucho porque al fin y al cabo esto crece y vuelve a su ser, pero es que nadie me reconoce!!!! Nada más salir he ido a comprar el periódico al quiosco de siempre y me dice Marta (la que siempre me guarda las pelis): "Buenos días, que desea?". Bueno, solo es la del quiosco, pienso yo, pero voy a la tienda de mis padres y al entrar mi propia madre, sangre de mi sangre, me dice "Buenos días, le puedo ayudar en algo?". No me lo puedo creer. Cuando he hablado y me ha reconocido le ha dado un kuki, que cómo me he dejado hacer eso, que estoy loca... Pues mira, esta vez la mujer tiene razón. Me voy a casa y el portero: "Buenos días señorita, a que piso va?". "Joder Toni, que soy yo, la del quinto". "Uy perdona, es que estas rubia...". "No jodas! Estoy rubia?". Y qué me dices del churri, que me ha visto entrar en casa y ha dado un bote. "Joder, que te has hecho, pareces la que anuncia el foie-gras por la tele, la de la piara tapa negra es rico en hierro". Todavía se está riendo. Ay que joderse lo que hace un peinaó.
27/10/2008
El penúltimo sueño
Estoy leyendo un libro de Angela Becerra que se llama como este post y me esta removiendo las tripas. No es más que una simple historia de amor (muy bien escrita, por cierto) pero me recuerda a mi primer amor y me pongo tonta. No es que quiera morirme a su lado (que conste que no estoy destripando el libro, que eso de que aparecen muertos juntos es el principio) pero esa primera vez que te enamoras está tan bien descrita que a cualquiera le removería.
Mi historia no es tan turbulenta como la de estos personajes de Becerra pero casi. Él era un italiano guapísino (hay alguna española que no haya tenido un lio con un italiano??) morenazo de ojos verdes, metro noventa, vamos un bombonazo de 18 añitos, y yo con mis 14 me volví completamente loca. Allá por el año 1991 estuvimos juntos un par de meses hasta que él se volvió a Italia porque a su padre le destinaron en el trabajo a Italia otra vez (toda la familia estaba encantada menos él). Dos meses increibles. Solo pensar en como llorábamos los dos el día que nos despedimos se me ponen los pelos de punta. Entonces me dijo lo típico que se dice siempre: "en cuanto termine de estudiar (arquitectura) volveré a buscarte". Evidentemente no le esperé porque conocí a otro a los 7 meses y con 15 años estos amores tan trágicos se solapan unos a otros.
Pues un día de 1997 estaba yo viendo el telediario y sonó el timbre de mi casa. Cuando abrí la puerta allí estaba él con un ramo de rosas blancas. Casi me da un infarto, pero en vez de morirme decidí ponerme a llorar. Me dijo que ya era arquitecto, que había venido a vivr a España y que estaba trabajando en una empresa de Alicante, que tenía un piso allí y que me fuera con él. Yo pensaba que estas cosas solo pasaban en las películas!!!!!!!! y me pasó a mi!!!!!!! Increible. Pues no me fui. Ay que ser gilipollas. Estaba yo muy centrada en mi carera que acababa de empezar y no fui capaz de dejarlo todo. El pobre se fue echo polvo y me dijo: "Que sepas que siempre estaré ahí esperandote". Y mira por donde resultó ser verdad y hace 4 años volvió a mi casa a buscarme otra vez pero yo estaba con mi ex. Como la verdad es que no estaba muy bien con él pensé: "bueno, por unos días..." y me fui con mi italiano 2 semanas sabiendo los dos que eran solo 15 días. Fueron 15 días maravillosos pero solo 15 y volví. Los dos sabemos que a la larga no funcionaría aunque para tiempos cortos es una relación perfecta. Ahora, en teoría somos amigos. Pero no podemos vernos porque nos ponemos malos, así que somos amigos de email y teléfono. Alguna vez nos vemos pero tomamos unas cañitas y salimos corriendo cada uno a nuestra vida porque la tensión sexual que flota en el ambiente cuando estamos juntos se puede cortar con un cuchillo. Brutal.
Total, que no descarto que los ultimos 15 días de mi vida sean con él. Sentados al piano tocando Tristesse de Chopin y sin poder parar de hacernos el amor el uno al otro con los ojos.


